Historia de San Juan de los Lagos

Descubre la historia de San Juan de los Lagos desde su fundación y primeros pobladores, hasta convertirse en la ciudad que es hoy día.

Historia de los primeros pobladores

Los primeros pobladores que se asentaron en la región eran grupos seminómadas llamados tecuexes, provenientes de tribus de origen caxcán. Vivían en señoríos libres y se dedicaban a la agricultura, eran pacíficos y quizá en ocasiones fueron invadidos por grupos dominantes.

Conquista y evangelización

Por el año 1530 los españoles Pedro Almíndez Chirino y Cristóbal de Oñate realizaron expediciones por orden del conquistar Nuño de Guzmán. Diez años después los caxcanes y tecuexes llevaron la cabo la rebelión en los peñoles del Mixtón, cerca de Nochistlán, pero fueron vencidos en 1542. De modo que los frailes franciscanos tuvieron la encomienda de evangelizar la región.

Llegada de la imagen de la Virgen

Fray Antonio de Segovia refundó con indígenas ya bautizados la población de Mazatitlán, que se llamó San Juan Bautista de Mezquititlán. Luego encomendó a Fray Miguel de Bolonia pacificar esta región de la entonces Nueva Galicia. A él se le atribuye haber donado la imagen de la Inmaculada Concepción, que había adquirido en Pátzcuaro Michoacán hecha de pasta de caña de maíz.

Al llegar construyó una choza con adobe, zacate y techo de paja, donde fundó un hospital y una capilla para colocar la imagen de la Virgen que recibió veneración desde el principio por sus habitantes, quienes la llamaban “Cihuapilli”, que significa señora noble en náhuatl. Y quedó a cargo de la indígena Ana Lucía y su esposo Pedro Andrés.

Primer milagro de la Virgen

Habían pasado casi 80 años de la llegada de la imagen y esta se encontraba ya deteriorada y con el rostro carcomido de polilla, por eso estaba arrinconada en la sacristía.

 

Fue en 1623, cuando una niña trapecista de unos 7 años de edad, proveniente de una familia cirquera de San Luis Potosí que se dirigía a Guadalajara, llegó al pueblo y durante un ensayo cayó sobre una cama de dagas y fue declarada muerta. 

 

Cuando se disponían a enterrarla, Ana Luía, se compadeció del dolor de la familia y recomendó al volantinero, padre de la niña, llevar su cuerpo ante la Virgen; ella colocó la pequeña imagen sobre la niña y esta se reanimó. En agradecimiento, el volantinero pidió autorización para mandar retocar la imagen a Guadalajara, y su restauración se atribuyó a un anónimo joven. A su regreso, la imagen fue colocada de vuelta en el altar mayor de la capilla del hospital.

 

Primeras familias españolas y cambio de nombre de la ciudad

San Juan Bautista de Mezquititlán era un pueblo de indios y no se permitía que los españoles vivieran con ellos. Pero con la noticia del Primer Milagro acudían fieles a visitar a la Virgen y dejarle valiosas ofrendas, joyas y ganado. Estos tesoros ya no podían ser cuidados por los mismos indios que habitaban, por lo cual, el párroco de Jalostotitlán pidió permiso al rey de España para que los españoles se pudieran establecer.

El 23 de octubre de 1633 el permiso fue concedido y llegaron las primeras familias españolas y mestizas provenientes de Santa María de los Lagos, hoy Lagos de Moreno. Y cambió su nombre original por el de San Juan de los Lagos, que conserva hasta hoy.

La Feria de San Juan y su historia

Luego del primer milagro, la Virgen de San Juan adquirió fama y fue difundida su devoción por toda la región y a lo largo del país. Su fiesta, de la Inmaculada Concepción, se celebra el 8 de diciembre desde 1666. Los primeros años, era por motivo religioso solamente; sin embargo, tanto personas que asistían por devoción y comerciantes, iban en aumento a finales del siglo XVII. Miles de personas llegaban, gente de todas clases sociales y de casi todo el país, hacían su arribo anualmente a principios del mes de diciembre de cada año. Debido a la afluencia, fue necesario un segundo y luego un tercer santuario. En 1797 el rey de España, Carlos IV, concedió a San Juan de los Lagos, mediante cédula real, el privilegio de una feria anual, libre de impuestos.

Foto: Archivo de San Juan de los Lagos

El grito que nunca se dio

Llegó a ser tal la relevancia de San Juan de los Lagos en la Nueva España y en el extranjero, que Ignacio Allende escribió en una carta al cura Miguel Hidalgo que iba a proponer que el levantamiento se hiciera ahí durante los días de la feria, en diciembre de 1810.

“En la junta que viene voy a proponer que el levantamiento lo hagamos en San Juan en los días de la feria, donde sin estar desprevenidos en lo absoluto, nos haremos de buenos elementos…”

Pero al ser descubierta la conspiración, se tuvo que adelantar la fecha de la insurrección. San Juan de los Lagos hubiera sido cuna de la Independencia, en virtud de que fue sede de la feria más importante durante la época virreinal, que dio origen a otras, como la Feria de San Marcos en Aguascalientes.

Foto: Archivo Enrique Enciso

La Guerra de Reforma en San Juan

Otro capítulo de la historia de San Juan de los Lagos fue el 12 de abril del año de 1857 cuando se registró un motín sangriento por haberse promulgado dos meses antes la constitución política. Al querer darle lectura en la plaza pública comenzó la riña y las fuerzas armadas municipales desde la presidencia disparaban con fusiles contra la población, quien indignada respondía lanzando piedras que las mismas mujeres del pueblo acarreaban en sus rebozos a los combatientes.

Dicen que aquel combate fue semejante a la toma de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato, porque los atacantes de San Juan derribaron la puerta del palacio municipal, entraron y las autoridades se vieron obligadas a huir despavoridas descolgándose por las casas vecinas.

Hubo otros motines en todo el país entre los bandos liberales y conservadores durante la Guerra de los Tres Años o la Guerra de Reforma, de 1857 a 1861, causando destrucción y división entre los pueblos.

Foto: Archivo de San Juan de los Lagos

La Guerra Cristera y su historia en San Juan de los Lagos

Fue de 1926 a 1929 cuando la Guerra Cristera avivó la llama de los fieles, al grado de dar la vida por sus creencias, gritando: ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!

Luego de que las negociaciones pacíficas fueron ignoradas, miles de civiles se manifestaron en armas contra la ley que prohibía el culto público entre otras duras restricciones y fueron perseguidos por el ejército.

En los Altos de Jalisco este movimiento armado se dio con mayor intensidad que en otras regiones del país, por ser la población netamente católica.

Sufrieron cruentos martirios y ejecuciones sacerdotes y civiles, entre ellos hay algunos santos mártires venerados como San Pedro Esqueda y Santo Toribio Romo.

Este episodio doloroso marcó para siempre el rumbo de la región.

Foto: Archivo de San Juan de los Lagos

Actualidad

San Juan de los Lagos es una ciudad de gran importancia turística, religiosa, comercial y agropecuaria.

Además de ser hitóricamente centro religioso y tierra de milagros, sigue siendo escaparate turístico y comercial de la región, prueba de ello es que cada fin de semana los servicios hoteleros y restauranteros están abarrotados.

La tradición comercial sigue vigente, pues el centro de San Juan de los Lagos es una verdadera exhibición colectiva del gran mosaico de productos, entre ellos, imágenes de santos, joyería, dulces típicos, artesanías, talabartería, bordados y textiles.

Sin dejar a un lado la relevancia de las actividades agropecuarias que también la distinguen.

Foto: Pepe Grinch 

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